La respuesta corta
Una página, cada línea con un resultado medible, y adaptado a la oferta concreta.
El error de fondo es de expectativa: mucha gente escribe su currículum como si fuera un resumen de su vida laboral. No lo es. Es un anuncio con un único objetivo: que te llamen.
Y quien lo lee no lo estudia. Le dedica una primera pasada de segundos para decidir si sigue leyendo. Todo lo que viene después —la estructura, el orden, lo que va arriba— se deduce de ese hecho.
Qué hace un currículum, y qué no
No te consigue el trabajo. Te consigue la entrevista. Confundir las dos cosas es lo que lleva a meterlo todo "por si acaso", y meterlo todo es exactamente lo que hace que no se lea nada.
No es un histórico completo. Es una selección. Los tres meses de un trabajo que no tiene nada que ver pueden sobrar; el proyecto propio que sí lo tiene puede ir arriba aunque no te pagaran por él.
No compite contigo mismo: compite con otros cien. Por eso lo genérico no funciona. "Persona responsable y proactiva" lo pone todo el mundo, así que no distingue a nadie — y ocupa el sitio de lo que sí distinguiría.
La estructura que funciona
En este orden, y sin florituras:
1. Nombre y contacto. Teléfono, correo serio, ciudad y un enlace si aporta —LinkedIn, portafolio, repositorio—. Nada de dirección completa ni datos personales de más.
2. Perfil, tres líneas. Qué eres, cuánta experiencia y qué buscas, dicho para esa oferta. Es el único trozo que se reescribe en cada candidatura, y es el que más rinde.
3. Experiencia, de lo más reciente a lo más antiguo. Puesto, empresa, fechas y entre dos y cuatro líneas de logros, no de funciones.
4. Formación. Breve. Si llevas años trabajando, va después de la experiencia; si acabas de terminar, puede ir antes.
5. Herramientas e idiomas. Concretos y honestos. El nivel de idioma se puede comprobar en treinta segundos de entrevista.
Y una regla de formato que decide más de lo que parece: que se lea en diagonal. Márgenes, espacio en blanco, una sola tipografía, sin columnas raras. Un documento apretado se salta.
Ponlo en práctica hoy · 5 minutos
No reescribas el currículum entero. Coge una sola línea de tu experiencia actual y conviértela.
Antes: "Encargado de la atención al cliente."
Después: "Reduje el tiempo medio de respuesta de 48 a 6 horas reorganizando la bandeja por prioridad."
Si no tienes el número exacto, estima y redondea a la baja: "más de 30 clientes al mes", "en torno a un 20 % menos de incidencias". Un número aproximado y honesto informa; una función no informa de nada.
Haz una hoy. Mañana otra. En una semana tienes el documento cambiado sin haberte sentado a "hacer el currículum", que es la tarea que llevas tres meses posponiendo.
Verbo, qué y cuánto
Cada línea de experiencia se escribe con la misma fórmula: verbo de acción + qué hiciste + cuánto.
El verbo va en pasado y es concreto: reduje, monté, negocié, formé, automaticé. No "participé en" ni "colaboré con", que son formas de no decir qué hiciste tú.
El "cuánto" es lo que casi nadie pone y lo que más pesa. No hace falta que sea dinero: puede ser tiempo, volumen, personas, porcentaje, frecuencia. Formé a 6 personas nuevas. Pasé el cierre mensual de 5 días a 2. Llevé una cartera de 40 cuentas.
Y una advertencia: no infles nada. Todo lo que escribas ahí se puede convertir en una pregunta incómoda, y esa conversación está en cómo prepararte para una entrevista. Un dato modesto que puedes defender vale más que uno espectacular que se cae a la primera repregunta.
Lo que yo haría
Convierte una línea al día en vez de «hacer el currículum»
«Hacer el currículum» es una tarea tan grande y tan desagradable que lleva meses en tu lista, y ahí va a seguir. Yo la partiría como hace el ejercicio de arriba: una sola línea al día, de función a logro con número. En una semana el documento está transformado sin que hayas tenido que sentarte nunca a la tarea que estabas evitando — que es, de paso, el mismo truco que enseña todo el sitio: la versión pequeña le gana a la perfecta porque es la que sí ocurre.
Los seis errores que lo tiran
1. Tres páginas. Una, salvo mucha experiencia relevante, y entonces dos. Recortar no es perder información: es decidir tú qué se lee.
2. Funciones en vez de logros. El error más extendido. Describir el puesto solo dice cuál era tu puesto.
3. El "objetivo profesional" genérico. "Busco una empresa donde crecer y desarrollarme." No dice nada y ocupa el mejor sitio de la página.
4. Faltas de ortografía. Injusto pero real: se lee como falta de cuidado. Léelo en voz alta y que lo lea otra persona.
5. El archivo mal nombrado. "cv_final_v3.pdf" o "Documento1". Que sea Nombre-Apellido-CV.pdf, y en PDF salvo que pidan otra cosa: el formato editable se descoloca en otro ordenador.
6. El mismo currículum para todo. Ahorra quince minutos por candidatura y es la razón más común de que ninguna avance.
Lo que casi nadie comprueba
Que el documento se pueda seleccionar con el ratón. Muchos currículums bonitos son en realidad una imagen o llevan el texto dentro de cuadros: los programas que filtran candidaturas no leen eso, y tu perfecta experiencia llega vacía. Ábrelo, intenta copiar una frase y pégala. Si no sale, ese diseño te está costando entrevistas.
Adaptarlo sin reescribirlo entero
Adaptar no es hacer un currículum nuevo cada vez. Son tres movimientos y quince minutos:
Reescribe el perfil de tres líneas con el puesto de esa oferta dentro.
Reordena. Sube los logros que tienen que ver con lo que piden y baja los que no. La primera mitad de la página es la que se lee.
Usa sus palabras cuando sean verdad. Si la oferta dice "atención a cliente B2B" y eso es lo que hacías, escríbelo así y no con tu término interno. No es trucar nada — es que quien filtra busca esas palabras, a veces con un programa.
Lo que no hay que hacer: meter palabras clave de cosas que no has hecho. Se detecta en la primera entrevista y quema la candidatura entera.
Si no tienes experiencia
El bloqueo típico es que el apartado de experiencia está vacío y parece que no hay nada que poner. Casi siempre hay más de lo que parece.
Cuenta lo que hiciste, no dónde estabas contratado. Un proyecto de clase con resultado, un trabajo por tu cuenta, voluntariado, unas prácticas, la tienda online que montaste para un familiar. Todo eso son cosas hechas.
Enseña algo terminado. Un portafolio, un repositorio, un documento, tres fotos de un trabajo. Una cosa acabada y enseñable pesa más que cualquier lista de cualidades, precisamente porque nadie puede fingirla.
Y no compenses con adjetivos. Cuando no hay experiencia, la tentación es llenarlo de "proactivo, dinámico, con ganas de aprender". Eso es exactamente lo que escribe el resto de gente sin experiencia. Si de verdad te falta un requisito, el sitio para explicarlo es la carta o la entrevista, no un adjetivo.
Aparte: enviar cincuenta candidaturas idénticas rinde menos que diez preparadas. Y si lo que te frena no es el documento sino el miedo a que te digan que no, eso se trabaja en miedo al rechazo.
Preguntas frecuentes
¿De cuántas páginas debe ser un currículum?
Una, salvo que lleves más de diez años de experiencia relevante, y entonces dos como máximo. La tercera página casi nunca se lee. Recortar no es perder información: es decidir tú qué se lee primero.
¿Hay que poner foto en el currículum?
Depende del país y del sector, así que mira qué se estila donde vas a enviarlo. En muchos sitios es lo normal y en otros se evita a propósito para reducir sesgos. Si dudas y no la piden, se puede prescindir sin problema.
¿Qué pongo si no tengo experiencia?
Lo que hayas hecho, aunque no fuera un empleo: proyectos propios, trabajos de clase con resultado, voluntariado, prácticas, herramientas que dominas. Un proyecto terminado y enseñable pesa más que una lista de cualidades.
¿Cómo se escribe cada línea de experiencia?
Verbo de acción, qué hiciste y cuánto: reduje el tiempo de respuesta de 48 a 6 horas. La mayoría de los currículums describen funciones —encargado de atención al cliente— y eso solo dice cuál era tu puesto, no qué conseguiste.
¿Hay que adaptarlo a cada oferta?
Sí, aunque no reescribiéndolo entero. Basta con reordenar lo de arriba, ajustar el perfil de tres líneas y usar las palabras de la oferta cuando describan de verdad lo que hiciste. Quince minutos por candidatura.
Este artículo ofrece orientación general sobre búsqueda de empleo. Las prácticas de selección, los datos que se acostumbra a incluir y la legislación sobre datos personales cambian según el país y el sector: comprueba qué se estila donde vas a enviarlo.