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Biografías

Steve Jobs: la biografía real, sin el mito del visionario

Fundó Apple a los 21, lo echaron de ella a los 30 y la rescató a los 42. En medio: una empresa que no despegó (NeXT) y una que compró por 10 millones y vendió por 7,400 (Pixar). La versión del visionario infalible se salta todo lo interesante.

Lectura · 9 min Biografía Por Sergio Brito Vázquez
Una computadora Apple II de época, en blanco y negro

Quién fue

Steven Paul Jobs nació en San Francisco el 24 de febrero de 1955 y fue dado en adopción a Paul y Clara Jobs, un mecánico y una contadora de Mountain View, California. Murió en Palo Alto el 5 de octubre de 2011, a los 56 años. Se crió en lo que luego sería Silicon Valley, cuando todavía era un valle de huertos con empresas de electrónica de defensa.

Se inscribió en el Reed College de Portland en 1972 y lo dejó al cabo de un semestre: la matrícula se estaba comiendo los ahorros de sus padres adoptivos y no veía el sentido. Pero no se fue: se quedó año y medio más como oyente, durmiendo en el suelo de habitaciones de amigos, devolviendo botellas de refresco para comer y eligiendo solo las clases que le interesaban. Entre ellas, caligrafía. Diez años después, cuando diseñaban el primer Macintosh, exigió que tuviera tipografías bonitas con espaciado proporcional, algo que ningún ordenador tenía. En su discurso de Stanford de 2005 lo resumió así: «no puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia atrás».

Lo que yo haría

Junta puntos sin exigirles que prometan algo

La clase de caligrafía es el mejor argumento que conozco contra el utilitarismo ansioso de «¿y esto para qué me sirve?». No servía para nada — durante diez años. Yo me permitiría una o dos curiosidades así, elegidas por interés genuino y sin plan de negocio, sabiendo que la mayoría no conectará nunca y que la que conecte no se puede predecir. Lo que no haría es usar esta historia al revés, como excusa para no comprometerme con nada: Jobs coleccionaba puntos mientras trabajaba en lo principal, no en lugar de tenerlo.

Apple I: el garaje, con matiz

Apple Computer se fundó el 1 de abril de 1976 con tres socios: Jobs (21 años), el ingeniero Steve Wozniak y Ronald Wayne, que redactó el contrato y se salió doce días después vendiendo su 10% por 800 dólares —una decisión que hoy valdría cientos de miles de millones y que él dice no lamentar.

Dos correcciones al mito del garaje:

  • La ingeniería era de Wozniak. El Apple I y sobre todo el Apple II (1977), la primera computadora personal de verdad masiva, los diseñó Woz. Jobs no era ingeniero: era el que decidía cómo tenía que ser el producto, cómo se presentaba y a quién se vendía. Wozniak lo ha contado siempre sin resentimiento y sin adornos: «Steve nunca escribió código».
  • El garaje es medio leyenda. Wozniak ha dicho que casi todo el trabajo se hizo en su cubículo de Hewlett-Packard y en su casa, y que el garaje de los Jobs sirvió más bien de símbolo. La leyenda del garaje la fabricó la propia Apple después, y funciona tan bien que hoy es «historia» para millones de personas.

En diciembre de 1980 Apple salió a bolsa y Jobs, con 25 años, se hizo multimillonario. En 1983 fichó como consejero delegado a John Sculley, de Pepsi, con la famosa pregunta: «¿Quieres vender agua azucarada el resto de tu vida o quieres cambiar el mundo?» En 1984 lanzaron el Macintosh con el anuncio más famoso de la historia de la televisión. Y ahí empezó el problema.

1985: expulsado de su propia empresa

El Mac se vendió por debajo de lo esperado, y Jobs —errático, abrasivo, con 30 años— chocó frontalmente con Sculley. En mayo de 1985 hubo un intento de golpe interno de Jobs contra Sculley; fracasó, y el consejo le retiró toda autoridad operativa, dejándolo como presidente sin funciones. En septiembre dimitió, vendió casi todas sus acciones —se quedó con una— y dijo sentirse «públicamente desterrado». En Stanford lo recordó como «lo mejor que pudo haberme pasado»: el peso del éxito, dijo, se cambió por la ligereza de volver a ser principiante.

Lo que hizo en el exilio son dos empresas con resultados opuestos:

  • NeXT (1985): computadoras de gama altísima para universidades. Comercialmente, un fracaso: vendió unas 50,000 máquinas en toda su historia. Pero su sistema operativo, NeXTSTEP, era técnicamente brillante —Tim Berners-Lee escribió la primera web en una NeXT— y acabaría siendo la base del macOS y del iOS.
  • Pixar (1986): comprada a George Lucas por 10 millones de dólares, entonces una división de gráficos por computadora que nadie quería. Jobs la financió con paciencia durante años de pérdidas hasta que en 1995 estrenó Toy Story, la primera película hecha enteramente por computadora. Disney la compró en 2006 por 7,400 millones de dólares en acciones, y Jobs se convirtió en el mayor accionista individual de Disney.

1997: el regreso y el foco

Para 1996 Apple estaba a noventa días de la quiebra, según el propio Jobs. En diciembre de ese año compró NeXT por 429 millones —sobre todo por su software— y Jobs volvió como «consejero delegado interino». Cobraba un dólar al año.

Su primera decisión famosa no fue crear nada: fue matar. Redujo un catálogo caótico de unos 350 productos a una cuadrícula de cuatro: portátil y sobremesa, para consumo y para profesionales. En la conferencia de desarrolladores de 1997 explicó la filosofía: «la gente cree que enfocarse es decir sí a aquello en lo que te enfocas. No es eso. Es decir que no a otras cien buenas ideas». Después vinieron el iMac (1998), el iPod (2001), el iPhone (9 de enero de 2007) y el iPad (2010): el mayor renacimiento empresarial de la era moderna, según casi cualquier escuela de negocios.

Lo que el mito se salta

No era un santo del diseño, era un jefe durísimo. Los testimonios coinciden durante 30 años: humillaciones públicas, exigencias imposibles, llanto de empleados. Su propia biografía autorizada, la de Walter Isaacson (2011), los recoge sin edulcorar. También negó durante años la paternidad de su hija Lisa —aunque le puso su nombre a una computadora— antes de reconocerla. Contarlo así no es anécdota cruel: es parte del precio real de su método, y cualquiera que lo imite debería saber que «ser como Jobs» incluía eso.

La coletilla amarga es la salud. Cuando en octubre de 2003 le diagnosticaron un tumor neuroendocrino de páncreas —una de las pocas formas de cáncer de páncreas con tratamiento efectivo—, retrasó la operación nueve meses probando dietas, acupuntura y jugoterapia. Según Isaacson, lo lamentó después. El hombre que desconfiaba de la mediocridad de los demás aplicó la misma desconfianza a la oncología, y le costó tiempo que no tenía.

Lo que se puede usar, sin culto

  • El foco es una lista de noes. La cuadrícula de cuatro productos es aplicable a cualquier vida: la pregunta no es «¿qué añado?» sino «¿qué mato?». Es lo que trabajamos en cómo mejorar la concentración.
  • El destierro puede ser un taller. Los años de NeXT «fracasada» le dieron el sistema operativo con el que rescató Apple. A veces el proyecto que no funciona te está preparando la herramienta del siguiente, como en las segundas oportunidades reales.
  • Los puntos se conectan hacia atrás. La caligrafía no tenía aplicación cuando la estudió; la tuvo diez años después. No todas las inversiones en uno mismo tienen plazo visible, y eso no las convierte en desperdicio.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Steve Jobs?

Empresario estadounidense (San Francisco, 1955–2011). Cofundó Apple en 1976 con Steve Wozniak y Ronald Wayne, fue expulsado de la empresa en 1985, fundó NeXT y compró Pixar, y volvió a Apple en 1997 para sacarla de la quiebra con el iMac, el iPod, el iPhone y el iPad.

¿Echaron a Steve Jobs de Apple?

Sí. En 1985, tras meses de conflicto con el consejero delegado John Sculley —al que él mismo había contratado—, el consejo le retiró toda autoridad operativa. Jobs dimitió en septiembre de ese año, vendió casi todas sus acciones y fundó NeXT.

¿Jobs inventó los productos de Apple?

No en solitario ni como ingeniero. El Apple I y el Apple II los construyó Steve Wozniak; el diseño industrial del regreso lo lideró Jony Ive; cientos de ingenieros hicieron el resto. La función de Jobs era decidir: qué se hacía, qué se mataba y cuándo estaba suficientemente bien.

¿Es cierto que abandonó la universidad y le fue bien?

Dejó el Reed College tras un semestre, sí, pero se quedó otro año y medio como oyente, eligiendo clases por interés —entre ellas caligrafía, que diez años después terminó en las tipografías del Mac. La lección real no es «deja de estudiar» sino «sigue aprendiendo aunque sea sin título».

¿Por qué murió Steve Jobs?

De un tumor neuroendocrino de páncreas, diagnosticado en octubre de 2003. Según su biógrafo Walter Isaacson, retrasó nueve meses la operación probando dietas y tratamientos alternativos, una decisión de la que después se arrepintió. Murió el 5 de octubre de 2011.

Este artículo es una biografía divulgativa. La referencia a decisiones médicas es histórica y no constituye consejo de salud: ante un diagnóstico serio, la vía segura es la medicina basada en evidencia y un equipo médico de confianza.

Siguiente paso

El foco no se piensa. Se recorta.