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Biografías

Oprah Winfrey: la biografía real, sin el cuento americano

Nació en la pobreza rural de Misisipi, la quitaron de las noticias por «demasiado emotiva» y convirtió exactamente eso —la emoción— en el formato más visto de la historia de la televisión. La historia real tiene menos magia y más decisiones de negocio de las que cuenta el mito.

Lectura · 9 min Biografía Por Sergio Brito Vázquez
Un micrófono en un escenario vacío, iluminado por un foco, en blanco y negro

Quién es

Oprah Gail Winfrey nació el 29 de enero de 1954 en Kosciusko, Misisipi, hija de una adolescente soltera. Se crió sus primeros años con su abuela, en una granja sin agua corriente, y aprendió a leer a los tres años en la iglesia. La infancia que siguió fue dura en serio: años de abusos por parte de familiares —lo contó públicamente en su propio programa en 1986— y un embarazo a los 14 años cuyo bebé murió a las pocas semanas, algo que no reveló hasta 1990, cuando un tabloide amenazó con hacerlo.

El giro fue su padre, Vernon Winfrey, barbero y concejal en Nashville, que se la llevó a vivir con él y le impuso una disciplina estricta: informe de libro semanal, palabras nuevas cada día. Ella lo ha resumido muchas veces sin romanticismo: su padre le «salvó la vida» con exigencia. En el instituto ya trabajaba en una emisora de radio local, y a los 19 años era copresentadora de las noticias de la televisión de Nashville: la primera mujer negra y la persona más joven en ese puesto allí.

Baltimore: el «fracaso» que era un diagnóstico equivocado

En 1976 la fichó la WJZ de Baltimore para las noticias de la noche, un salto grande. Y falló: la dirección consideraba que se emocionaba con las historias, que no tenía la distancia que pedía el periodismo duro. En 1977 la retiraron del puesto de copresentadora —un varapalo público del que ella ha dicho que la dejó humillada— y la movieron a un programa diurno de segunda fila, People Are Talking.

Ahí pasó algo que la cadena no había previsto: en el formato diurno, hablando con la gente en lugar de leer noticias, la «excesiva emotividad» era exactamente el producto. Ella lo ha descrito como la primera vez que un trabajo le pareció natural. La lección no es «te despidieron y triunfaste» —no la despidieron— sino algo más preciso: la evaluación era correcta y la conclusión era errónea. Era mala para ese puesto concreto; el defecto señalado era su mayor activo en otro contexto.

Lo que yo haría

Cuestiona la conclusión sin negar la evaluación

La reacción habitual ante una crítica como la de Baltimore es negarla («no soy demasiado emotiva») o tragársela entera («no sirvo para la televisión»). Oprah encontró la tercera puerta, y es la que yo entrenaría: aceptar el dato y discutir el veredicto. «Es cierto, me emociono con las historias — ¿y dónde es eso el producto en vez del defecto?». La mitad de los rasgos por los que te han corregido toda la vida son evaluaciones correctas con conclusiones equivocadas, y la pregunta del contexto es la única que las separa.

Chicago y la jugada Harpo

En 1984 le ofrecieron AM Chicago, el programa diurno peor valorado de la ciudad. En meses lo puso en primer lugar, por encima de Phil Donahue, el rey del formato. El crítico Roger Ebert la convenció de sindicarlo nacionalmente y el 8 de septiembre de 1986 se estrenó The Oprah Winfrey Show. Duraría 25 temporadas, hasta 2011, y se convertiría en el programa de entrevistas más visto de la historia de la televisión estadounidense.

La decisión que separa su historia de la de cualquier otra estrella de la tele llegó ese mismo año: en lugar de solo cobrar un sueldo por presentar, fundó Harpo Productions —Oprah al revés— y se hizo con la propiedad del programa. Eso significaba quedarse el grueso de los ingresos de sindicación, la publicidad y todo lo que se construyera encima. También compró un estudio propio en Chicago, convirtiéndose en la primera mujer negra dueña de un estudio de producción televisiva. En 2003 Forbes la registró como la primera mujer negra multimillonaria de Estados Unidos. El talento la hizo famosa; la estructura de propiedad la hizo rica. Son dos logros distintos y el segundo es el que casi nadie copia.

Lo que el cuento americano edulcora

No fue un ascenso relámpago. Entre la radio del instituto y el programa nacional hay quince años de oficio: Nashville, Baltimore, Chicago. Cuando «irrumpió» en 1986 ya llevaba más de una década haciendo televisión todos los días.

También ha tenido fracasos grandes y documentados. Su cadena OWN, lanzada en 2011 con enorme expectación, tuvo un primer año desastroso de audiencias y despidos. Ella lo reconoció sin anestesia («hubiera sido más fácil acabar con el programa y subirme a una playa»), asumió la dirección ejecutiva en 2012 y la enderezó hasta hacerla rentable. El mito de la toque de Midas necesita ese capítulo para ser cierto.

Y su influencia cultural no es inocua. El «efecto Oprah» convertía libros en superventas desde 1996 —el mayor poder comercial de una sola persona sobre la industria editorial—, pero su plataforma también lanzó figuras de bienestar sin evidencia y productos pseudocientíficos, algo por lo que ha recibido críticas serias de la comunidad médica. Su biografía aguanta esa sombra sin romperse; es justo contarla.

Convertir el defecto en formato

El ejercicio que sugiere su historia no es «sé tú mismo», que no quiere decir nada, sino algo más concreto: toma el rasgo por el que te han corregido toda la vida y pregúntate en qué contexto sería una ventaja. La emotividad de Oprah era un error en un informativo y el producto entero en una entrevista. El rasgo no cambió; el contexto sí. Es la misma idea que trabajamos en encontrar tu propósito y en las personas que cambiaron de carrera: a veces no estás fallando, estás mal ubicado.

Lo que se puede usar, sin cuento

  • Ser dueño importa más que ser famoso. La jugada Harpo —propiedad del contenido, no salario— es la decisión económica de su vida. La versión doméstica: negocia la propiedad de lo que produces, no solo el precio de tu tiempo. Conecta con lo que vemos en las guías de dinero.
  • La disciplina de alguien puede regalarte una vida. Su padre le exigió informes de libros cuando nadie esperaba nada de ella. Los informes semanales de una niña de Nashville acabaron siendo un club de lectura que movía la industria editorial de un país.
  • Los golpes tardíos también se navegan. OWN fracasó cuando ella ya era leyenda y podía no arriesgar nada. Arriesgó, falló en público y lo arregló en público. Eso también es un caso de constancia documentado.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Oprah Winfrey?

Presentadora, productora y empresaria estadounidense (Kosciusko, Misisipi, 1954). Su programa de entrevistas, emitido entre 1986 y 2011, fue el más visto de la historia de la televisión de Estados Unidos, y su productora, Harpo, la convirtió en la primera mujer negra multimillonaria del país.

¿Es cierto que la despidieron de la televisión?

Con matiz. En 1977 la cadena de Baltimore donde presentaba las noticias la retiró del puesto de copresentadora porque la dirección la consideraba demasiado emotiva para informar. No la despidieron: la movieron a un programa diurno de segunda fila, que es donde descubrió su formato.

¿De dónde salió el nombre Harpo?

Es Oprah al revés. Fundó Harpo Productions en 1986 para ser dueña de su propio programa, una jugada que la convirtió años después en la primera mujer de la historia en poseer y producir su propio espacio sindicado, y en 2003 en la primera mujer negra multimillonaria según Forbes.

¿Qué fue el efecto Oprah en los libros?

Su club de lectura, lanzado en 1996, convertía cada selección en un superventas inmediato: editoriales reimprimían cientos de miles de ejemplares en días. Se calcula que sus 70 selecciones vendieron en total decenas de millones de libros, el mayor efecto comercial de una sola persona sobre la industria del libro.

¿Qué pasó con su cadena, OWN?

La lanzó en 2011 con Discovery y su primer año fue un desastre de audiencias y dirección, que ella misma reconoció. La enderezó al tomar personalmente la dirección ejecutiva en 2012, y la cadena terminó siendo rentable. El fracaso inicial de OWN es parte documentada de su biografía, no un rumor.

Siguiente paso

Quizá no estás fallando. Estás mal ubicado.