Quién es
Guillermo del Toro Gómez nació en Guadalajara, México, el 9 de octubre de 1964. Creció con una abuela católica estricta que exorcizó la casa dos veces por culpa de sus cómics —dato que él mismo cuenta— y se formó no en una escuela de cine sino en el oficio: aprendió maquillaje y efectos especiales por correspondencia con Dick Smith, la leyenda de El exorcista, y fundó en Guadalajara su propio taller, Necropia, en los años ochenta.
Dirigió episodios de La hora marcada y debutó en largo con Cronos (1993), premiada en la Semana de la Crítica de Cannes. Desde ahí: El espinazo del diablo (2001), Hellboy (2004), El laberinto del fauno (2006, tres Oscar técnicos), Pacific Rim (2013), The Shape of Water (2017) y Pinocho (2022). En 2018 ganó los Oscar a mejor película y mejor director; en 2023, el de mejor película animada.
La película que le destrozaron
Su primer trabajo en Hollywood, Mimic (1997), fue una guerra con los productores de Dimension Films, los hermanos Weinstein: injerencias constantes, discusiones sobre el montaje y un corte final que del Toro renegó durante años. La versión del director llegó mucho después, en 2011.
La lección que él ha sacado en entrevistas no es victimista: dice que aprendió ahí a negociar el control antes de firmar, no durante el rodaje. Desde entonces, sus condiciones dejaron de ser negociables. Perdió la batalla de Mimic y ganó la guerra de las tres décadas siguientes.
Lo que yo haría
Negocia mientras puedas levantarte de la mesa
Mimic enseña una regla que vale igual para un rodaje que para un empleo o un encargo freelance: el único momento en que tienes poder de verdad es antes de firmar, porque es el único en que irte no te cuesta nada. Del Toro lo pagó con una película entera para aprenderlo; tú puedes copiarlo gratis. Yo escribiría mis dos o tres condiciones innegociables antes de la conversación — no durante, cuando ya quieres el sí — y aceptaría que defenderlas a veces cuesta el proyecto. Él lleva décadas pagando ese precio en años, y su filmografía es el argumento de que compensa.
El secuestro de su padre
Ese mismo año, 1997, su padre, Federico del Toro, fue secuestrado en Guadalajara y permaneció cautivo más de dos meses, hasta que la familia pagó el rescate. Del Toro ha contado que su amigo James Cameron lo ayudó en el proceso, incluyendo la negociación.
La consecuencia fue permanente: la familia dejó México y él no ha vuelto a vivir ni a rodar en su país. Lo ha dicho sin dramatismo y sin perdonar el dato: el país al que le debe su imaginario es también el país que le quitó la posibilidad de volver tranquilo. Cualquier biografía que lo presente como "el mexicano que conquistó Hollywood" se salta que su salida no fue ambición: fue exilio.
Los años "perdidos" que no lo fueron
Entre 2008 y 2010 se mudó a Nueva Zelanda para dirigir El hobbit. Trabajó dos años en guion, diseño y preproducción. Los problemas financieros del estudio MGM retrasaban el inicio sin fecha, y en 2010 anunció su salida; la trilogía la dirigió finalmente Peter Jackson. Dos años de trabajo que no aparecen en su filmografía.
Otra muestra: su proyecto soñado, En las montañas de la locura de Lovecraft, lleva décadas sin financiarse porque los estudios quieren una película de terror cara pero sin clasificación para adultos —y él no acepta las dos cosas a la vez—. Su carrera está llena de proyectos no hechos que defiende más que algunos hechos. La coherencia también tiene un precio, y él lo paga en años.
El método: los cuadernos y Bleak House
Desde adolescente lleva cuadernos de tapa dura donde dibuja monstruos, anota diálogos y pega recortes: dice conservar docenas acumulados a lo largo de cuatro décadas, y varias películas —incluida The Shape of Water— nacieron ahí antes de tener financiamiento. No son diarios íntimos, son archivo de trabajo, revisado y reutilizado década tras década.
Ese mismo impulso lo llevó a comprar y remodelar una casa en Los Ángeles a la que llama Bleak House: una biblioteca y sala de referencia con miles de libros, figuras y objetos de utilería que usa para documentarse antes de cada rodaje y donde recibe a guionistas y actores. No es una colección de fan, es su método de investigación hecho espacio físico.
Los proyectos que nunca llegaron a rodarse
Además de El Hobbit, acumula una lista larga de películas que desarrolló durante años y nunca se filmaron: una adaptación de En las montañas de la locura de Lovecraft, con James Cameron como productor, que un estudio frenó por su clasificación para adultos; una tercera entrega de Hellboy que no se hizo después de que la segunda no diera los números esperados en taquilla; y Justice League Dark, un proyecto de superhéroes oscuros para Warner que quedó atrapado en reescrituras. Habla de cada uno sin amargura, como parte normal del oficio: por su propia cuenta, hace una película por cada varias que no logra sacar adelante.
Lo que el mito se inventa
- "Es un genio raro al que Hollywood descubrió." Tenía 29 años cuando se estrenó Cronos y una década de taller de efectos encima. No fue descubierto: llevaba trabajando desde adolescente.
- "Sus monstruos son puro gusto macabro." Su tesis declarada es la contraria: en sus películas el monstruo suele ser lo más humano de la pantalla y el villano suele ser un hombre bien vestido. El laberinto del fauno no es una fantasía con sustos: es una película sobre el franquismo.
- "El Oscar fue el final feliz." Él mismo lo encuadra distinto: ganó a los 53, tras 25 años de dirección, y sus cuadernos de bocetos —documentados en exposiciones— muestran que el Oscar no coronó una inspiración sino un archivo.
Del "grupo de los tres amigos" —Cuarón, Iñárritu y él— los tres ganaron el Oscar de dirección entre 2014 y 2019. Se lee como generación dorada; también fue treinta años de cine mexicano hecho contra viento, y él es el que más tardó en llegar a la estatuilla de director.
Construye tu archivo, no tu golpe de suerte
Del Toro lleva cuadernos donde dibuja y anota cada película —incluidas las que jamás rodará—. Cuando llegó la oportunidad de The Shape of Water, el monstruo ya existía en sus libretas desde hacía años. La versión portable: ten un lugar donde tu obsesión se acumule —notas, bocetos, borradores—. Las oportunidades no premian al más inspirado; premian al que ya tiene el material cuando llaman a la puerta.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Guillermo del Toro?
Director y guionista mexicano (Guadalajara, 1964). Empezó con efectos especiales en su empresa Necropia, debutó con Cronos en 1993 y ganó el Oscar a mejor película y mejor director por The Shape of Water en 2018, y el de mejor película animada por Pinocho en 2023.
¿Qué pasó con el secuestro de su padre?
En 1997, su padre, Federico del Toro, fue secuestrado en Guadalajara y permaneció cautivo más de dos meses, hasta que la familia pagó el rescate. Del Toro ha contado que James Cameron, su amigo, ayudó en el proceso. La familia dejó México de forma permanente y él no ha vuelto a rodar en su país.
¿Por qué dejó el proyecto de El Hobbit?
Se mudó a Nueva Zelanda y trabajó dos años en la precuela de El señor de los anillos, pero en 2010 anunció su salida: los problemas financieros del estudio MGM retrasaban el proyecto sin fecha clara y él tenía una familia y otros compromisos esperando. La película la terminó dirigiendo Peter Jackson.
¿Cuántos Oscar tiene Guillermo del Toro?
Tres: mejor película y mejor director por The Shape of Water (ceremonia de 2018) y mejor película animada por Pinocho (2023). Su película El laberinto del fauno (2006) ganó otros tres Oscar técnicos.
¿Qué fue Necropia?
Su primera empresa: un taller de efectos especiales y maquillaje que fundó en Guadalajara en los años ochenta, tras formarse con Dick Smith, la leyenda del maquillaje de El exorcista. Ahí aprendió el oficio artesanal que luego definió sus películas.
Este artículo es una biografía divulgativa con fines educativos. Las fechas y datos proceden del registro público (entrevistas, prensa de la época y palmarés oficiales). No constituye consejo profesional de ningún tipo.